Los Origenes

Los primeros vestigios humanos en la península Ibérica datan del año 1´400,000 a. C. En efecto, las pinturas rupestres en las cuevas de Altamira y Monte Castillo son consideradas, junto con las Plaquetas de Parpalló, como los vestigios más antiguos de la civilización peninsular.


La base étnica previa a la llegada de los romanos, estaba formada por dos grupos principales: El primero situado al norte, vinculado con el suroeste francés, del que dan testimonio las pinturas de las cuevas de Altamira y Candamo. El segundo grupo estaba situado hacia la costa mediterránea, probablemente arribó del norte de África y de éste dan testimonio las pinturas rupestres en las cuevas de Alpera, Minateda y Cogull.


Más tarde, alrededor del año 5 000 a. C. se encuentran huellas de las primeras urbanizaciones fortificadas y para el 1 700 a. C. se encuentran los primeros utensilios de bronce. Es en esa época que surge la ciudad de El Argar en la actual provincia de Almería.


Paralelamente, se encuentran asentamientos vascos (de origen desconocido) en el norte de la península, iberos (originarios del norte de África) en el centro y tartesios (originarios de Asia menor).


En el año 1 100 a. C., los fenicios fundan la ciudad de Gáddir (la actual Cádiz), que se convirtió en un importante núcleo urbano. Poco tiempo después, alrededor del año 1 000 a. C. entran a la península distintas tribus celtas provenientes del actual territorio francés y de las islas británicas. Los pueblos celtas eran considerados como hábiles guerreros y dejaron profundas huellas culturales, especialmente en el norte y el actual territorio portugués.


En el año 700 a. C. Los griegos se instalan en la franja costera del oriente, en lo que en la actualidad es Valencia y Cataluña. Durante los Siglos VI-IV a. C., los asentamientos fenicios van siendo sustituidos por cartagineses y los griegos por romanos.


De esta manera, se puede considerar que la península constituía un complejo

No hay comentarios:

Publicar un comentario