La Epoca Romana

Cabe recordar que el latín provenía de la región de Lacio en el centro de la península Itálica. Los latinos habían llegado del centro de Europa y fundaron la ciudad de Roma en el siglo VIII a. C. A partir de entonces, desarrollaron una cultura y un Imperio que llegarían a constituir una de las hazañas de mayor envergadura y trascendencia que haya conocido la historia de la humanidad.

En el año 276 a. C. César Augusto asume el poder en Roma y la seguridad de las fronteras del Imperio frente a los cartagineses cobra una importancia particular. En el año 218 a. C. los romanos desembarcan en Ampurias propinando la primera derrota al ejército cartaginés y sometiendo poco a poco a pueblos hostiles como los astures y los cántabros en la costa norte. Para el año 209 a. C., son expulsados los cartagineses y en el año 206 a. C., es tomada la ciudad de Gáddir (Cádiz) anexándose así a la península entera como parte de las provincias romanas. Inicialmente, el territorio se dividió administrativamente en dos zonas: Citerior (región oriental y costa del Mediterráneo) y Ulterior (regiones sur, occidente y costa del Atlántico). A medida que avanzaba el proceso de romanización, se fueron venciendo las férreas oposiciones de pueblos como los celtas y los lusitanos. Finalmente, en el año 133 a. C., el ejército romano tomó la ciudad de Numancia, última ciudad rebelde, afirmándose así el dominio romano.

En el año 19 a. C. el emperador Octavio Augusto lleva a cabo una reorganización administrativa y la península es dividida en tres provincias: Tarraconensis, Lusitania y Baetica, quedando distribuidas como se ilustra en la siguiente figura:





Proceso de romanización de la península Ibérica




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